¿Qué dice un equipo sobre una persona?

By at 16 February, 2013, 11:51 am

“El tipo puede cambiar de todo. De cara, de casa, de familia, de novia, de religión, de dios. Pero hay una cosa que no puede cambiar Benjamín. No puede cambiar de pasión.”

El Secreto de sus Ojos

Open doors - 148/365
“Usted tiene cara de saprissista”. Juro que en mi vida me han dicho esta frase en varias ocasiones lo cual siempre me generó intriga. ¿Cómo es la cara de un Saprissista?  ¿Hay un aspecto físico que diferencia el gusto por un equipo de fútbol o será más bien que nosotros buscamos diferenciarnos de los demás?

El sentido de pertenencia es posiblemente lo que nos ata a los colores de un club. Dejando de lado los términos de patriotismo para apoyar a la una selección nacional, nos encontramos identificados con un equipo de fútbol generalmente por algún regionalismo o por herencia familiar. En mi caso se da un poco de ambas. Por un lado nací en el cantón de San Carlos y por otro mi padre siempre fomentó el cariño hacia el equipo local. De niño asistía con él al estadio del barrio San Martín y recorrí el país acompañándolo en transmisiones deportivas para radio. Viajar desde Ciudad Quesada hasta Cartago o Heredia y regresar en la madrugada con el sabor de la derrota (con goleada incluida) después de muchas horas puede resultar absurdo para una persona, en mi caso generó mucho del sentimiento hacia los toros del norte (anteriormente los diablos rojos).

Historia como la mía posiblemente se repite en muchos de ustedes. La primera vez que entró al estadio, las alegrías, el llanto, la familia, los amigos y los rivales. El lugar de nacimiento de una persona podría inclinar la balanza para asociarse con un representativo de fútbol, por ende diferenciando el aspecto físico predominante en esa región. Sin embargo esto no es una regla. Colocando a Costa Rica como ejemplo, los cartagineses o heredianos pueden tener sentido de pertenencia con el equipo local pero también hay liguistas y saprissistas por todo el país.

A nivel mundial hay casos aún más complicados. En Catalunya está el Espanyol y el Barcelona, en Madrid el Atlético y el Real Madrid. En Buenos Aires encontramos a Boca, River, Vélez, San Lorenzo, Racing, Independiente, entre otros. Si nos vamos a Londres de igual forma conviven gran cantidad de equipos; Fulham, Chelsea, Arsenal, Tottenham, West Ham, QPR.

Entonces llegamos al tema de las clases sociales. “La Clase obrera” vs “La burguesía y opulencia”. Por encima de las rivalidades en aspectos religiosos (Celtic vs Rangers y Arsenal vs Tottenham), políticos (Barcelona vs Real Madrid) o regionales (Racing vs Independiente), las clases sociales son el origen de la mayoría de derbis alrededor del mundo. La capacidad económica de FIAT y su Juventus contra la olvidada clase obrera y emigrante del sur de Italia, Nápoli, por citar un ejemplo. En la sabiduría convencional está que el aficionado de River proviene de familias más privilegiadas que los “morochitos” de Boca. Evidentemente esto hoy en día ha desaparecido por diferentes factores que han ido cambiando lo que fue una realidad.

El aumento de la población a mediados del siglo XX, luego de tantas guerras, y la fundación de más clubes de fútbol,  ocasionó que las nuevas generaciones se inclinaran por los equipos más exitosos de la época (¿A nadie le gusta perder no?) Esto dejaba a instituciones como Racing de Avellaneda con una desventaja, con tantos años de por medio entre campeonatos conseguidos. Los nuevos aficionados se reducen a una herencia familiar, una pasión entre los hinchas más fieles. Algo similar sucede con el CS Cartaginés en Costa Rica, más de 70 años sin ganar un solo título a nivel nacional. Generaciones enteras que nunca vieron a su equipo salir campeón lo que deja un grupo muy reducido transmitiendo esos sentimientos a su descendencia.  Sin embargo la cantidad de aficionados no es proporcional a la pasión.

En Costa Rica hay un aspecto importante con respecto a las clases sociales; la clase media es la clase popular. La mayoría de la población corresponde a ese sector por lo que las diferencias en relación a los equipos de fútbol no son tan marcadas.

Una  vez que el individuo formaliza su sentido de pertenencia con el equipo, también comienza a adoptar características de la masa social alrededor de él. Aquí es donde hay una influencia sobre la personalidad y costumbres. Puede incluso llegar a generar un paradigma sobre el estilo de juego del equipo. La actitud que deben demostrar sus jugadores y miembros en general. Aquellos aficionados que esperan un equipo más aguerrido sobre vistoso, o por el contrario la preferencia por un trato más delicado con el balón. En Brasil, el futbolista carioca tiene un aura de poseer fantasía con la pelota en sus pies, la ginga, mientras el paulista está mayoritariamente relacionado de forma histórica por mayor fortaleza física y rudeza al afrontar los partidos.

No obstante estas tendencias no son perpetuas. El Arsenal inglés se caracterizaba por un fútbol muy directo y poca imaginación con los pies, con la llegada de Arsène Wenger ese ideal mutó a otra perspectiva. Hoy en día el Arsenal se representa más por “los invencibles” de Wenger que por la W-M de Herbert Chapman.

Con el paso del tiempo se podrá notar como el aficionado a un equipo tendrá tendencia a comportarse de cierta forma. No se puede generalizar, pero estamos hablando de ciertas actitudes que sobresalen entre el resto de seguidores en otros clubes. La mayoría compartirá una misma opinión o perspectiva aunque dentro del entorno lleven estilos de vida distintos.

Detrás de la afición hacia un equipo de fútbol está la memoria colectiva de al menos un círculo social. Aquello que consideramos como nuestro, lo correcto y lo incorrecto, no necesariamente es compartido por  otro círculo social. El subjetivismo regirá sobre nuestras percepciones lo cual muchas veces nos impide distinguir entre esas delgadas líneas divisorias. De tal forma que es imposible generalizar que un equipo de fútbol forma parte de las características de un tipo de persona, pero si sobre al menos un pequeño grupo. Cada individuo tiene su propia historia y como dicen por ahí, todos tenemos algo que contar.

 

 Foto: Flickr tranchis

Si no ha visto la película “El secreto de sus ojos”, le recomiendo buscarla directamente y no ver el siguiente video.

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