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Ricardo La Volpe: ¿Qué salió mal?

Un poco tarde, pero quisiera realizar una mirada retrospectiva al trabajo realizado por Ricardo La Volpe al frente de la Selección Nacional de Costa Rica. Como bien sabemos su labor se vio frenada debido a innumerables críticas y desaprobación de los federativos, donde la única salida posible fue su despido.

En Noviembre 2010, cuando La Volpe recién asumía su cargo como seleccionador, escribimos algo con respecto a su idea de juego y forma de trabajo. Su estilo no es conforme a las tendencias mundiales. Prefiere desplegar algo extravagante y gracias a ello se ha ganado el reconocimiento internacional. La adopción táctica que utilizó en México – principalmente- fue la misma que intentó implantar en el equipo nacional tico. Si los que lo contrataron no sabían esto, mejor ni hablar.

No es necesario tener demasiada experiencia en fútbol – o en casi cualquier actividad- para saber que para realizar algo diferente y de calidad se requiere mayor tiempo. Este es el principal enemigo de un entrenador de selección nacional. En una reciente entrevista en Fifa.com, Laurent Blanc comentó lo siguiente acerca de la comparación entre seleccionador y entrenador de club:

“Son dos puestos que no tienen nada que ver. Se trata de dos oficios distintos. Cuando tomas las riendas de un club, tienes a los jugadores a tu disposición casi todos los días. Puedes hacerlos progresar, comunicarte con ellos, hablarles, intercambiar impresiones, dialogar… Para un seleccionador es prácticamente imposible. Pongamos un ejemplo concreto: en el reciente amistoso contra Chile, los jugadores llegaron el lunes a la 1 de la tarde, y jugábamos el miércoles a las 9 de la noche. ¿Qué puede uno poner en práctica en tan breve espacio de tiempo? Aparte de hacerlos recuperarse un poco, e intentar dictarles una determinada filosofía de juego y de vida, no se puede hacer mucho más. Hace falta tener tiempo. El oficio de seleccionador es más difícil que el de entrenador: a un entrenador, al igual que a un seleccionador, se le exige ganar, pero el entrenador dispone de más tiempo para cumplir su misión.”

No está de más decir que en el pasado mundial 2010, con excepciones muy puntuales como la de Chile, ningún equipo mostró algo de mayor ambición en lo táctico.

Volvamos a nuestra tierra. La Volpe no solamente tenía en contra el factor de tiempo. Además tenía que hacerle frente al proceso de formación de una nueva columna vertebral del seleccionado patrio. Nuestro país aún no deja atrás la exitosa generación 2001-2002, y no ha sido capaz de armar un equipo competitivo que iguale o supere aquella camada de futbolistas que pusieron a Costa Rica de nuevo en el mapa futbolístico. A nivel juvenil – a excepción del sub-20 en 2009 – tampoco ha tenido mayores logros internacionales, más allá de participaciones aceptables en las diferentes competiciones. Esto quiere decir que los problemas, si les podemos llamar así, tienen un origen más complicado y no todas las interrogantes podrían tener una respuesta concreta. Y si como dice el mismo Blanc “con el talento no basta”, en nuestro país requerimos de horas extra para sacar un proyecto exitoso adelante.

Ese entorno llevó a La Volpe a preferir trabajar con los jugadores que viven en Costa Rica y evidentemente tener mayor tiempo de trabajo. De manera lamentable, a las circunstancias anteriormente señaladas se le suma el hecho de que los futbolistas que disputan actualmente el campeonato nacional no tenían la capacidad de adaptación y las condiciones suficientes o necesarias para lograr construir un equipo competitivo a nivel internacional. A muchos les costó salir de su zona de confort en los clubes. La Volpe perdió fe en los legionarios, quienes se supone están en un escalón superior, por el poco tiempo de trabajo pero ni con ese mayor tiempo con los jugadores locales, logró conseguir un rendimiento regular de aceptable para arriba.

Estas son las razones que a mi criterio llevaron al fracaso de La Volpe en nuestro país. Otras personas expusieron diferentes razones como su mal trato a la prensa local, débil comunicación con los clubes o su poca involucración con el fútbol nacional. Esto último ejemplificado en que no asistía a los estadios para dar seguimiento a los jugadores de esa forma. Yo respeto la opiniones de cada quien pero francamente no veo como un mejor manejo de esos temas hubiera tenido un mayor impacto en el rendimiento general del equipo. Hago referencia en ese caso del seguimiento a los jugadores a Rodrigo Kenton, quien asistía a todos los partidos que podía pero, aún así, el día del juicio final fue acribillado por las críticas de igual manera.

Disculpen que en esta ocasión solamente haga comentarios acerca de lo negativo que ha sucedido en los últimos meses. Yo se que posiblemente hayan cosas rescatables como por ejemplo la oportunidad a figuras jóvenes. Será el tiempo quien juzgue y valore esas cosas positivas y ver si darán algún fruto. El próximo entrenador le tocará lidiar con el arrastre de problemas y fallas administrativas en busca de soluciones a corto plazo.

No sé si están buscando un perfil en particular o es solamente una coincidencia, pero los tres candidatos más fuertes para tomar el puesto son Jorge Luis Pinto, Carlos de Los Cobos y Gerardo Martino. Todos conocidos por su pragmatismo y resultadismo en busca de los objetivos. Toman muy en cuenta las limitaciones y recursos disponibles para sacar el mayor provecho. Nada sofisticado en lo táctico y sobre todo bien mayor solidez defensiva antes de asumir riesgos en ataque. Esto no es encasillarlos ya que simplemente es lo típico en un seleccionador nacional en la actualidad.

Fotos: EFE y Fifa.com