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Mundial 2010

Cuartos de final: El aspecto mental fue determinante (Holanda 2 – 1 Brasil)

Un partido de dos caras representado en un solo jugador, Felipe Melo, pero que envuelve mucho más aspectos que al final dieron el resultado de la eliminación del equipo más laureado de la historia de los mundiales.

Eran las dos formaciones esperadas con posicionamiento similar 4-2-3-1, con los cambios por lesiones, uno anunciado desde el día anterior – Elano –  y otro tan solo unos minutos antes del inicio del juego – Mathijsen. Tal vez Elano era más importante en el funcionamiento de este equipo de lo que se esperaba. Sin embargo Brasil empezó jugando muy bien el partido. Felipe Melo era el general de Dunga dando salida al equipo. Más que Gilberto Silva un poco más ocupado con Sneijder. Holanda tenía demasiados problemas para sostener la pelota, no aparecían los jugadores claves en ataque y por si fuera poco, muchas desatenciones defensivas. Principalmente los problemas se presentaban por el sector derecho de los holandeses. La razones básicamente podríamos resumir que a diferencia del sector izquierdo, en donde Kuyt, Van Bronckhorst y De Jong cubrían bien la zona, el derecho estaba más descubierto para Van der Wiel, con un Robben con muy poca vocación defensiva. Robinho estaba encontrando los espacios, al igual que Bastos. El gol anulado y posteriormente el pase largo de Felipe Melo a Robinho para el primer gol es prueba clara de lo mal que la estaban pasando los europeos. El control del juego era totalmente de la verdeamarelha y con chispazos de Jogo Bonito.

La forma en que las cosas cambiaron en el segundo tiempo no tiene explicación a nivel estratégico o táctico. Por lo menos no una que abarque tanto para entender el resultado. Los dos equipos salieron con los mismos hombres al segundo tiempo. Podríamos resumir el asunto con la falta de concentración de Brasil en las jugadas de balón parado, la fuerza mental de Holanda para recuperarse. Por supuesto las virtudes de Holanda para aprovechar sus oportunidades, principalmente en el segundo gol con una clara jugada planificada. Robben se soltó, se juntó con Sneijder y Van Persie quienes ya no estaban tan tirados hacia la zona de Kuyt  y las víctimas fueron Felipe Melo y Michel Bastos. Los dos pudieron salir expulsados pero Dunga sacó antes a Bastos y Felipe Melo fue el único al que le mostraron la tarjeta roja.

Evidentemente Brasil se quedó sin respuesta, tan acostumbrado siempre a ir con el marcador a su favor que cuando necesitaron llevar el peso del juego quedó en deuda. Imperdonable es para Dunga haber fallado en donde más había trabajado, la defensa, ante un Holanda menos vistoso que en otros tiempos pero muy efectivo, fuerte y no nos olvidemos de sus individualidades que pueden dar mucho más.